Historias

El pesado camino de regreso.

-¡Que pesado!… -¿perdón?- me contestó.


– Que pesado el camino de regreso. La lógica supondría que al final regresemos por el mismo trayecto… ¡que pesado! -Es muy sencillo- me dijo -aliviana la carga.

El viaje había sido una experiencia fascinante, si pudiera, no regresaría, pero ¿regresar con menos? no sé nisiquiera por donde empezar en ese escenario del cual estaba tan indispuesto, lo habíamos encontrado todo me parecía inimaginable abandonar este lugar nomás así.

– Creo que no me entiendes, no quiero regresar, ve todo lo que nos costó llegar aquí, sólo mira este lugar, míranos… quién diría que lo más difícil del viaje, sería decidir qué hacer después… déjame aquí, tu sigue.

– La variable es simple, tú la tienes y te puedes quedar hasta agotarte, o dejarlo todo y seguir -me dijo.

No tenía idea de lo que hacia, sólo puedo decirte que de ese lugar no me quedo nada, y aunque el regreso fue pura nostalgia, el camino fue tan ligero y reconfortante, que al llegar solo quise contarlo a todos los que me encontraba y entonces lo entendí todo.