Good Contents Are Everywhere, But Here, We Deliver The Best of The Best.Please Hold on!
Data is Loading...
Your address will show here +12 34 56 78
Artículos

Un día sólo estas tu

y entre tropiezos y miradas inevitables el mundo se alinea

y dejamos de ser extraños.

Somos uno, somos bastante, sabernos todo es un sentimiento indescifrable.

Todo es bueno, hasta que deja de serlo.

No sabíamos lo que éramos, lo mucho que vibrábamos,

hasta que lo supimos…

Sin embargo las piezas ya se habían quebrado,

nos habíamos perdido el paso y era casi imposible recordar qué nos había llevado a separarnos.

Como nos quisimos, fue agotador,

un amor intensísimo, tan bien sentido que sería poco para retratar.

Lo que nos perdimos, no fue tanto,

más bien fueron pedacitos que dolieron por mucho tiempo…
Y no quiere decir que dejaron de doler o que el dolor ya sea la costumbre,

solo que viviremos sabiendo que un un poquito tuyo esta grabado en mí

y un poquito mío simplemente se fue…

Tu y yo no seremos extraños jamás,
No seremos uno tampoco.

Hay partes de la historia que repaso, como ansiolítico a tu ausencia,

otras solamente se escriben en la misma forma,
inevitable manera de recordarnos el reparo constante en que vivimos,

como que de vez en cuando hay que darle un golpe al motor del coche para que siga andando, así.

El mundo se rompió,

lo que era se fue contigo y ahora no sé si siento miedo o falta de costumbre.

Un día eramos extraños y al otro lo fuimos todo,

se nos murió el amor, se nos acabó el tiempo, nos faltó valor, consistencia, locura,

no se pudo más y ya está.

0

Artículos

Los superhéroes siempre son poderosos, sobre naturales y sorprendentes.

Los superhéroes no dejan de luchar, aún cuando los problemas no den tregua. Luchan todas las batallas, incluso las que los hacen dudar, o las que parecen imposibles.

La magia del superhéroe es esa, que nunca dejan de serlo.

Sin embargo, no es fácil ser un superhéroe, la verdad es que luchan mucho y no siempre ganan y justo esa es la parte de la historia que nadie cuenta…

¿Quién no quisiera ser un superhéroe? Hacer de todo, tener el poder de hacerlo todo, pero sobre todo, siempre ganar y aquí vamos otra vez…

Entonces nos armamos de valor, de coraje, de adrenalina, emoción y de todas estas cosas a las que les hemos dado tanto poder en nuestro cuento. Queremos controlarlo todo, cuando la realidad es que todo cambia, el mundo gira y la verdad, todos estamos un poquito rotos.

La neta, es increíble saltar y no saber que va a pasar, no tener idea de nada; es liberador, deberías intentarlo. Saltar en serio, luchar muchísimo, lo que sea que venga y cuando venga, pero sobre todo, asimilar la idea de que no vas a romperte si la batalla no es lo que esperabas.

Si un día saltas y pierdes un ala en el vuelo, si lo pierdes todo y cambias o te equivocas, aún cuando sientas perder tu super poder, no dejarás de ser un héroe, por que todavía estas tú.

Si la vida le da poder a una batalla incansable y lo pierdes todo, recuerda que tu corazón y tus motivos son los mismos, un poco golpeados o diferentes, pero aunque todo cambie, vas a ser un superhéroe.

No vamos a ganar todas las batallas, pero no vamos a dejar de luchar, no vamos a dejar de ser y ahí esta la magia.

0

Artículos

¿Alguna vez haz querido empezar de nuevo? Yo sí.

Y no es la primera vez que escribo sobre esto, pero el tiempo pasa tan rápido, la inmediatez es desgastante, y pareciera que todo es añoranza y recuerdo, amor y pasado, fotos de los viajes e historias y pareciera que estamos mental y físicamente encantados por todo lo que nos ha pasado.

Entonces… Empezar desde cero, esa es la propuesta.

Por supuesto que no habría manera de borrar y olvidar todo, no seríamos los mismos, por lo que tendría que seguir existiendo esa inercia que se siente en todo lo que hacemos y que estamos tan acostumbrados. El regreso sería emocionante, con tanta realidad y cotidianidad, pero con el corazón liviano sin ahogarse en la melancolía…

¿Qué no nos atreveríamos a hacer?

¿Qué sería lo primero que sentiríamos hacer?

Quisiera empezar de cero y creo que lo que realmente quiero es olvidar o re-hacer. Olvidar algunos tropiezos, enmendar algunas conclusiones y reconocer sentimientos que por nosotros mismos son difíciles retomar.

Finales que no debían ser.

Decisiones que tome con inmadurez.

Conversaciones que postergué por indecisión.

Sí, sin tanto rollo, estamos mental y físicamente encantados por todo lo que nos ha pasado, y esto no es solamente una idea romántica y padrísima del amor y el recuerdo, es una verdad que tintinea en nuestro día a día, a veces sin que nos demos cuenta.

2

Artículos

Estaba pensando en los grises: los tonos intermedios,  las medias tintas… todo eso que no es ni blanco ni negro, como le quieran llamar.

Dicen que todos tenemos un lado del cerebro racional y uno emocional y que cada uno de nosotros, podría alinearse más con un hemisferio que con el otro. De esta premisa se desencadenan los habilidades que se nos facilitan, las temáticas que más nos interesan y los pasatiempos a los cuales somos más afínes. Durante un tiempo quise descubrir cuál era el hemisferio al que más me alineaba; naturalmente, mi instinto me decía que debía ser el emocional, no es ningún secreto que me he autoproclamado como un tipo “emocional y vago de ideas”, sin embargo, en este proceso también pude reconocer que muchas de mis reacciones, mi trabajo y mis decisiones, son un tanto, muy, racionales y metódicas ¿No creen?

Fue por eso, y dado que me encanta nombrar y enumerar mis responsabilidades y libertades autoproclamadas, decidí que yo estaba justamente en el medio, en los grises, muy lejos del blanco o el negro, en un lugar donde cada situación la evalúo y actúo (o no) consciente de mis emociones y pensamientos. Muuuuuy complicado, ya lo sé,  pero a la vez muy honesto, así me parecía.

Entonces pensé sobre los “absolutos”, como a veces somos determinantes y tajantes con tantas cosas, sin considerar en lo más mínimo alguna otra opción…. “Yo nunca haría eso”, “Jamás viajaría ahí”, “Nunca viviría de esa manera”, y la lista puede continuar.

La verdad es que no creo que nada en esta vida sea absoluto, sí, tenemos que enfocarnos y tomar decisiones, eso es definitivo, pero me parece siempre hay un montón de situaciones, circunstancias y alternativas que se pueden y se deben de considerar. Creo que el mundo es infinito, las oportunidades se tienen buscar,  el cielo es el límite y nada debería de ser así, exacto e irrefutable.

No siempre fue así, seguramente yo también fui absoluto en muchas ocasiones y momentos de la vida y ese es el motivo de esta reflexión. Si reconozco un antes y un después, una libertad, emoción, un sacudir los brazos al aire con todo el espíritu de “ estar en donde tienes que estar”, muy positivo, siendo franco. Sin embargo, no logro atribuir a algo en específico esa “visión”  o esa “mentalidad”, en la que considerar y estar consiente es lo más importante para no caer en los absolutos…  ¿Edad? ¿Madurez? ¿Pensar en sobre manera? No lo sé, no lo sé, pero creo que merece toda la pena de comentarse.

0

Artículos


One day I’ll look back
thinking  how young I was,
how reckless I was
and how inspired  I wanted to be…

Living and living,
searching for joy,
looking for love,
actually loving
and trying not to overthink about it.

It drives me crazy to realize how fast we run 
and how far we can get…
The world is ours, the sky is the limit,
we are almost flying
and I wanna fly!

Life is long for those who live in a short term.
I never want to be an end.

——————


Un día miraré atrás pensando
que joven estaba,
que imprudente era
y cuán inspirado quería estar…

Viviendo y viviendo,
buscando alegría,
persiguiendo el amor,
amando
y tratando de no pensar mucho sobre lo mismo.


Me enloquece  pensar lo rápido que podemos correr
y lo lejos que podemos llegar…
El mundo es nuestro, el cielo es el límite,
casi estamos volando
y yo quiero volar.

La vida puede ser un largo camino
para los que viven a corto plazo.
Yo nunca quiero ser un final.








0

Artículos
En la víspera de año nuevo, en medio de buenas intenciones y sueños a punto de convertirse en propósitos, me senté a dialogar con una amiga. Por la mañana, sin mucha prisa nos citamos al desayuno; puntual, como siempre a no más de 10 kilómetros de su casa, siempre en el mismo lugar. Ella se caracteriza por ser exacta, calculadora, inteligente… en estos tiempos le diríamos “empoderada”. Mucho le he admirado por mucho tiempo y en repetidas ocasiones la he llamado cuando he de tomar una decisión. Por primera vez llegué antes, tal vez como una premonición de lo que quería conversar – ¿Cómo estás? – le dije. Igual que todos los años: con frío, más vieja y con un montón de cosas qué hacer… no dejan de aumentar las responsabilidades, respondió. En cierta parte deseaba ignorarla, no por que su perspectiva me pareciera fatalista, estaba de acuerdo, pero su tema no era precisamente lo que quería pensar en el último día del año. En medio del café negro y la conversación apareció un amigo muy querido, ella no sabía que él también estaba citado a la reunión y su gesto poco amable lo confirmó cuando lo vio entrar. Desenfadado, alegre y aparentemente pasando frío, así fue su entrada. “Nunca nos vemos los tres y deberíamos vernos más”, les dije para romper el hielo y de alguna forma para no desentonar entre todos los clichés y comentarios posibles en un día como hoy. Yo personalmente estaba melancólico, lo normal en este día, pero esta vez era diferente. El día anterior me había pasado un par de horas en la tienda departamental eligiendo el regalo de bodas para una gran amiga de la infancia y no podía dejar de pensar ¿en qué momento llegamos aquí? Se siente normal pero desgastante de alguna forma… Creo que esperaba que mis amigos me dieran un poco de claridad al respecto. -El tiempo, siempre va a ser el tiempo… pasa el tiempo y crecemos, es lo que nadie te dice de cambiar de año: que eres más viejo, que la cuenta es regresiva y no ascendente, dijó ella. -Por favor, hemos cambiado, somos mejores, somos un reflejo de nuestros años; lo que nos da vida es eso que nos da alegría, dijo él, obviamente. Uno a uno hicieron sus comentarios, ni en el debate presidencial noté tantos argumentos. Quería detenerlos, explicar mi punto. Algo me decía que hemos cambiado, que ese era el ángulo, que lo mejor de avanzar era reconocer que estamos juntos, que estamos aquí. Sin embargo, no dejaba de pensar en el peso que cae al cambiar un día el calendario, como el tiempo cada vez me pesa más. -Bueno ¿y tú qué dices? Y derrepente un silencio apagó las velas, realidad inminente, retórica inevitable. Levanté la mirada, sólo así, ahí, aquí, ahora: cómo hemos cambiado.
0

Artículos, food

Yo soy un escritor, o al menos así me gusta presentarme. Escribo canciones, artículos, historias y situaciones que le pasan a personas que básicamente no existen.

Si alguien me pidiera un consejo sobre lo poco que sé de la vida, no podría evitar contestar con un cliché: “Escribe tu propia historia, depende de ti” y claro, este es el cliché más grande en consejos que te daría un “escritor”; toma todas las hojas en blanco y empieza una historia en la que tu eres el protagonista, donde tu decides a donde vas y decides qué hacer y cómo hacerlo… Si quieres que sea una aventura ¡Aventúrate! O si quieres que sea romántica, aburrida o emocionante… todo eso va a depender de ti y de la historia que tu quieras escribir… ¡Suena padrísimo! ¿no?

Pero entonces qué es lo diferente de mi consejo ¿cuál es mi historia?

¿Han escuchado hablar de “El hilo rojo”? Esta es una creencia de Asia oriental que esta presente en la mitología china y japonesa, es también conocida como “cordón rojo del destino”.  Se asocia con las almas gemelas y la historia dice que los dioses ataban un cordón en el tobillo o en el meñique de dos personas que han de ayudarse o encontrarse en un tiempo determinado. En otras palabras, se dice que es un hilo que conecta a quienes han de conocerse o encontrarse sin importar tiempo, lugar o circunstancias…





¿Creen que sea así? Que realmente haya una persona o una historia con la cual vayamos a encontrarnos en algún momento de nuestras vidas sin importar qué esté pasando… o ¿será que realmente somos autores de nuestro propio destino?

¿Realmente tenemos el control de todo lo que nos pasa? o simplemente estamos escribiendo nuestra historia sobre una historia que esta destinada a pasar por nuestra vida.

Yo, muy democráticamente, diría que me voy con 50% y 50%.

 Sí, creo que somos autores de nuestra propia historia y que cada acción y decisión que tomamos nos lleva a un lugar específico que sin nuestras decisiones, no sería así. Pero también creo que hay casualidades que a veces nos
sorprenden y que son historias que estaban dispuestas a pasar en ese momento, y no antes, por que así debía de ser.

¿Entonces qué hago? ¿Debería escribir mi propia historia o quedarme esperando ese hilo rojo a que encuentre su par?



Escribe tu historia, toma el control, elige los personajes, la trama y demás. Si hay una historia que contar, tu lo vas a descubrir y ya verás que todo lo que habías vivido no habrá sido en vano, tal vez serán historias secundarias, personajes de una sola temporada o canciones que no te terminaste de aprender.

Tu verdadera historia ahí estará, pero tienes que encontrarla… como el hilo rojo.


0

Artículos, food

Decir adiós es mucho más complicado de lo que parece.

No soy bueno en las despedidas, partamos desde ahí. No me gusta decir adiós por que de inmediato empieza la añoranza, los recuerdos, el hubiera y un montón de formas de extrañar.
Podríamos decir que soy una persona que extraña mucho. Extraño mucho las personas que vi ayer, extraño lo que me pasó hace años y podría empezar a extrañar las cosas que se me pudieran empezar a olvidar. Tengo esa extraña tendencia.

Estoy consciente  de que decir adiós para muchos también es como el último recurso, la salida más lejana o la decisión más difícil que tomar. Por que decir adiós es mucho más que sólo decirlo, normalmente tiene un costo de oportunidad alto, es difícil. Se necesita haber sentido muchísimo para que ese adiós signifique algo determinante.


Decir adiós es una grandísima oportunidad

Yo creo que decir adiós es la oportunidad más grande, es como respirar profundamente y llenarte de tranquilidad. Podríamos decir que “decir adiós”  es una muy buena excusa pero la verdad es que lo mejor viene después, cuando te das cuenta que es de verdad, que ya no va a regresar.
Por lo general nos despedimos de cosas que nos gustan mucho, que nos costaron o de las que estamos muy apegados. Cuando digo adiós podría entenderse “Eres lo mejor que me ha pasado” o “Gracias por todo, debo seguir adelante”… Soy una persona que extraña mucho y eso es inevitable.
No soy bueno en las despedidas, pero a veces un adiós es lo mejor que nos podría pasar, por que a partir de ahí todo es incierto y emocionante.
Decir adiós también tiene sus ventajas.

Texto original de: La Ruta



0

NO OLD POSTSPage 3 of 3NEXT POSTS