Artículos
Cuando todo se rompió
El rompecabezas solo tiene una solución,
cada pieza encaja perfectamente en su lugar.
Se termina el juego, se deshacen las piezas
y sin problema todo vuelve a comenzar:
eso me quiebra la cabeza.
Éramos nosotros, un juego,
sin piezas,
sólo con reglas e instructivo.
Jugamos todo el tiempo,
hasta que en verdad fuimos un juego
y yo, el perdedor.
Si tan sólo hubiera un pegamento para unir esas piezas
algo tan “real y reparador”,
como todo aquello
que pretendemos dejar en libertad para que deje de doler,
o soltamos en el mar,
para poder olvidar.
Hubieron partes que se rompieron
y se quedaron en pedazos por mucho tiempo.
Son dolores de cabeza
paralizados por semanas en la mesa del comedor,
sin mover una pieza.
Laberinto desesperante,
e inevitable.
No es fácil reponerse
cuando sólo quedan partes incompletas de las historias que vivimos
y he pensado en hacer ese tal rompecabezas de una vez por todas…
Sin embargo, me he inventado un sinfín de remedios
o excusas
para evitar encontrarme de nuevo
en ese mismo lugar donde tu estabas
cuando caí en cuenta que iba a necesitar un buen pegamento.
Todo se rompió.
