Los superhéroes siempre son poderosos, sobre naturales y sorprendentes.
Los superhéroes no dejan de luchar, aún cuando los problemas no den tregua. Luchan todas las batallas, incluso las que los hacen dudar, o las que parecen imposibles.
La magia del superhéroe es esa, que nunca dejan de serlo.
Sin embargo, no es fácil ser un superhéroe, la verdad es que luchan mucho y no siempre ganan y justo esa es la parte de la historia que nadie cuenta…
¿Quién no quisiera ser un superhéroe? Hacer de todo, tener el poder de hacerlo todo, pero sobre todo, siempre ganar y aquí vamos otra vez…
Entonces nos armamos de valor, de coraje, de adrenalina, emoción y de todas estas cosas a las que les hemos dado tanto poder en nuestro cuento. Queremos controlarlo todo, cuando la realidad es que todo cambia, el mundo gira y la verdad, todos estamos un poquito rotos.
La neta, es increíble saltar y no saber que va a pasar, no tener idea de nada; es liberador, deberías intentarlo. Saltar en serio, luchar muchísimo, lo que sea que venga y cuando venga, pero sobre todo, asimilar la idea de que no vas a romperte si la batalla no es lo que esperabas.
Si un día saltas y pierdes un ala en el vuelo, si lo pierdes todo y cambias o te equivocas, aún cuando sientas perder tu super poder, no dejarás de ser un héroe, por que todavía estas tú.
Si la vida le da poder a una batalla incansable y lo pierdes todo, recuerda que tu corazón y tus motivos son los mismos, un poco golpeados o diferentes, pero aunque todo cambie, vas a ser un superhéroe.
No vamos a ganar todas las batallas, pero no vamos a dejar de luchar, no vamos a dejar de ser y ahí esta la magia.