No hemos aprendido nada.
No hay tiempo,
ese concepto se saturó…
lo pedíamos tanto y lo dejamos pasar.
Queremos hacer tantas cosas
y todos los días vemos tantas cosas pasar.
Ideas y pensamientos
que un día no te causan inspiración,
no te mandan señales,
que por lo general se tornan en algo complicado
y lo dejas…
Todos los días son así.
Largos calendarios y minutas,
demasiada estrategia,
jornadas inagotables,
decisiones,
y palabras que decimos más
que esas que en verdad de-ci-mos.
Pensamos demasiado,
nos cuesta dejarnos amar,
la rutina es difícil
y la gente casi siempre nos lleva a nuestros límites…
y mañana será igual.
¿No lo ves?
Levanta el teléfono,
haz esa llamada,
arriésgate un poquito
y mañana vuelve a hacer lo mismo.
Todo el tiempo que necesitas
verdaderamente aquí esta,
no desarmes más tu valentía
y dilo ahora, solo dilo.