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Historias

We were talking about the day before, the funny anecdote, the laughs, the good night kiss, the message afterwards, the blowing kiss through the window car. Us, this is it, this is us.

Then we talked about plans, traveling was exciting, the wait was like hell, but the reward was clear when I get to see you at the airport gate, holding a list full of plans and activities to do. They, that was us, that was it.

Then time became an excuse, and plans addressed obligations, then the missing was harder, and the way back was unclear. We were talking about love, about us, about that, about everything… The season changed, so are we. I’m not complaining on the changes, but this was supposed to be us against the world, you don’t know how much I would love to see you change, but right now I just see changes and there’s so much I still don’t know about me, and I feel like wanting to discover, and I will, but you’re not here and it’s exhausting to pretend we’re walking, when the truth is that we are growing apart. Yes, we were that, that was us, this is not.

But what it’s actually harder is that my love for you can’t be stopped, I don’t feel anger, I don’t feel guilt, I don’t blame us! But it’s annoying to leap when you know you are going to fall. I can’t forget the last time I saw you, after our last kiss. I was standing, watching you again on the distance of the airport gate, looking forward to the next second when you would turn around and walk on the way to your car, and I could burst into tears finding another way through. There, there you are, I’m here, You’re not.

Then, I understood how it is to take a way and never look back. I could’ve run to you, but I was flying & wanted to see you fly.


Un día, estábamos hablando sobre el día anterior, las anécdotas divertidas, las risas, el beso de despedida, el mensaje de texto que nos enviamos justo después y el beso al aire por la ventana del coche. Somos, esto es, esto somos.

Después comenzamos a hablar de los planes, viajar era emocionante, la espera era eterna, pero la recompensa era precisa cuando te veía en la puerta del aeropuerto, con una lista llena de actividades por hacer. Eso, éramos eso, eso era todo.

Entonces el tiempo se convirtió en una excusa, los planes se cruzaron con las obligaciones, extrañarnos era difícil y el camino de regreso, complicado. Estábamos hablando de amor, de nosotros, de esto y aquello, de todo y nada… Cambió el tiempo, cambiamos nosotros. No me quejo de los cambios, sin embargo se suponía que fuéramos nosotros contra el mundo. Tú no sabes lo mucho que me hubiera gustado verte cambiar, pero ahora mismo solo veo cambios y aún hay mucho que no sé de mí y siento que voy a descubrirlo, lo quiero descubrir, pero tú no estas aquí y es desesperante pretender que vamos en la misma dirección, cuando la verdad es que solamente nos estamos separando. Sí, eso fuimos, eso éramos, esto no.

Realmente lo más difícil es reconocer que mi amor por ti no se puede detener. No siento coraje, no siento culpa ¡no nos culpo para nada! Solo que es inútil saltar, cuando sabes que te vas a caer. No puedo olvidar la última vez que te vi. Después de el último beso, estaba, mirándote en la distancia, en el aeropuerto, junto a la misma puerta de siempre y yo solo esperaba el momento en que te giraras y dieras la vuelta camino a tu coche, para llorar y tomar mi camino. Ahí estabas, aquí estoy, aquí estoy yo y tú no estas.

Entonces entendí lo que es dar la vuelta y nunca mirar atrás. Pude correr tras de ti, pero estábamos despegando y yo pero quería verte volar.

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Historias

-¡Que pesado!… -¿perdón?- me contestó.


– Que pesado el camino de regreso. La lógica supondría que al final regresemos por el mismo trayecto… ¡que pesado! -Es muy sencillo- me dijo -aliviana la carga.

El viaje había sido una experiencia fascinante, si pudiera, no regresaría, pero ¿regresar con menos? no sé nisiquiera por donde empezar en ese escenario del cual estaba tan indispuesto, lo habíamos encontrado todo me parecía inimaginable abandonar este lugar nomás así.

– Creo que no me entiendes, no quiero regresar, ve todo lo que nos costó llegar aquí, sólo mira este lugar, míranos… quién diría que lo más difícil del viaje, sería decidir qué hacer después… déjame aquí, tu sigue.

– La variable es simple, tú la tienes y te puedes quedar hasta agotarte, o dejarlo todo y seguir -me dijo.

No tenía idea de lo que hacia, sólo puedo decirte que de ese lugar no me quedo nada, y aunque el regreso fue pura nostalgia, el camino fue tan ligero y reconfortante, que al llegar solo quise contarlo a todos los que me encontraba y entonces lo entendí todo.

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Historias
(Dale  play a la canción y comienza a leer) 

Sábado, 5 de la mañana. 
Más de 8 horas y un par de botellas y a penas te das cuenta de que ya va a amanecer.
Un círculo sinfín, como un aro de fuego interminable.





¿La conversación? por los suelos  ¿y las historias?  todas han sido reveladas.
Un café y un bostezo pues aún no terminas de repasar el orden de los hechos.
Entre risas y recuerdos vagos,  añorando que vuelva a ser ayer, que vuelva a comenzar la noche.




7 de la mañana, ya no queda nada de que hablar
y empezamos con los temas, las opiniones, la estupidez justificada por el sueño.
Los planes, los viajes, las cosas que faltan por hacer.
La verdad más cruda y el deseo más real, por fin todas las cartas sobre la mesa…




Pero ya estás ahí y ni siquiera el sueño te detiene, al contrario.
Círculo de fuego interminable, bendita solución a este mal, a todo bien, a todo sueño, a toda preocupación.
Te preguntas por la siguiente escena…
¿Qué sigue? ¿Ahora qué?  Nada importa. 
De pronto son las 10 y regresan las responsabilidades, la rutina y la vida normal.

El primero se pone de pie y se baja el telón.
Se cierra el círculo, se abraza la velada y sigues.
Pero nada te quita la adrenalina, el calor, la emoción y la risa 
De ese momento exacto en el que no te importó cuantas horas habías pasado sin dormir,
Cuantas historias habían surgido, cuantas anécdotas terminaste por contar
O el desastre que quedaba por recoger…
Del momento en que se cerró el círculo de fuego, sin fin.


Soundtrack:
Suddenly I see – KT Tunstall





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