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Artículos, food

Yo soy un escritor, o al menos así me gusta presentarme. Escribo canciones, artículos, historias y situaciones que le pasan a personas que básicamente no existen.

Si alguien me pidiera un consejo sobre lo poco que sé de la vida, no podría evitar contestar con un cliché: “Escribe tu propia historia, depende de ti” y claro, este es el cliché más grande en consejos que te daría un “escritor”; toma todas las hojas en blanco y empieza una historia en la que tu eres el protagonista, donde tu decides a donde vas y decides qué hacer y cómo hacerlo… Si quieres que sea una aventura ¡Aventúrate! O si quieres que sea romántica, aburrida o emocionante… todo eso va a depender de ti y de la historia que tu quieras escribir… ¡Suena padrísimo! ¿no?

Pero entonces qué es lo diferente de mi consejo ¿cuál es mi historia?

¿Han escuchado hablar de “El hilo rojo”? Esta es una creencia de Asia oriental que esta presente en la mitología china y japonesa, es también conocida como “cordón rojo del destino”.  Se asocia con las almas gemelas y la historia dice que los dioses ataban un cordón en el tobillo o en el meñique de dos personas que han de ayudarse o encontrarse en un tiempo determinado. En otras palabras, se dice que es un hilo que conecta a quienes han de conocerse o encontrarse sin importar tiempo, lugar o circunstancias…





¿Creen que sea así? Que realmente haya una persona o una historia con la cual vayamos a encontrarnos en algún momento de nuestras vidas sin importar qué esté pasando… o ¿será que realmente somos autores de nuestro propio destino?

¿Realmente tenemos el control de todo lo que nos pasa? o simplemente estamos escribiendo nuestra historia sobre una historia que esta destinada a pasar por nuestra vida.

Yo, muy democráticamente, diría que me voy con 50% y 50%.

 Sí, creo que somos autores de nuestra propia historia y que cada acción y decisión que tomamos nos lleva a un lugar específico que sin nuestras decisiones, no sería así. Pero también creo que hay casualidades que a veces nos
sorprenden y que son historias que estaban dispuestas a pasar en ese momento, y no antes, por que así debía de ser.

¿Entonces qué hago? ¿Debería escribir mi propia historia o quedarme esperando ese hilo rojo a que encuentre su par?



Escribe tu historia, toma el control, elige los personajes, la trama y demás. Si hay una historia que contar, tu lo vas a descubrir y ya verás que todo lo que habías vivido no habrá sido en vano, tal vez serán historias secundarias, personajes de una sola temporada o canciones que no te terminaste de aprender.

Tu verdadera historia ahí estará, pero tienes que encontrarla… como el hilo rojo.


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Artículos, food

Decir adiós es mucho más complicado de lo que parece.

No soy bueno en las despedidas, partamos desde ahí. No me gusta decir adiós por que de inmediato empieza la añoranza, los recuerdos, el hubiera y un montón de formas de extrañar.
Podríamos decir que soy una persona que extraña mucho. Extraño mucho las personas que vi ayer, extraño lo que me pasó hace años y podría empezar a extrañar las cosas que se me pudieran empezar a olvidar. Tengo esa extraña tendencia.

Estoy consciente  de que decir adiós para muchos también es como el último recurso, la salida más lejana o la decisión más difícil que tomar. Por que decir adiós es mucho más que sólo decirlo, normalmente tiene un costo de oportunidad alto, es difícil. Se necesita haber sentido muchísimo para que ese adiós signifique algo determinante.


Decir adiós es una grandísima oportunidad

Yo creo que decir adiós es la oportunidad más grande, es como respirar profundamente y llenarte de tranquilidad. Podríamos decir que “decir adiós”  es una muy buena excusa pero la verdad es que lo mejor viene después, cuando te das cuenta que es de verdad, que ya no va a regresar.
Por lo general nos despedimos de cosas que nos gustan mucho, que nos costaron o de las que estamos muy apegados. Cuando digo adiós podría entenderse “Eres lo mejor que me ha pasado” o “Gracias por todo, debo seguir adelante”… Soy una persona que extraña mucho y eso es inevitable.
No soy bueno en las despedidas, pero a veces un adiós es lo mejor que nos podría pasar, por que a partir de ahí todo es incierto y emocionante.
Decir adiós también tiene sus ventajas.

Texto original de: La Ruta



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